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OHL, las autopistas urbanas y el fracaso de la ciudad

El
caso de OHL debería de alarmarnos en especial a todos los habitantes de la
Ciudad de México y su zona metropolitana. No es que el asunto de la corrupción
no sea de interés nacional por todos los funcionarios implicados, pero las
obras de OHL están directamente ligadas a la ciudad y su futuro al involucrar
otro tipo de corrupción, una de la vida misma de la urbe.
Las
ciudades que más han despertado el interés alrededor del mundo se han
caracterizado por realizar obras que recuperan el espacio público, que impulsan
la sustentabilidad urbana o mejoran el transporte público; que benefician a la
mayoría. He ahí a París creando la revolución de los sistemas de bici pública;
a Seúl derribando una autopista urbana para recuperar un río y crear un gran
parqué público; a Londres aplicando un cargo por congestionamiento para reducir
el tráfico; a Bogotá iniciando la revolución de los BRTs; a San Francisco con
su innovador sistema de parquímetros que varía su precio en función de la
demanda SFPark, entre muchos ejemplos del mundo. Todas estas ciudades han
apostado de una u otra forma a medidas que implican desincentivar el uso del
automóvil, pues se sabe perfectamente que su uso
desmedido deteriora enormemente la calidad de vida de las urbes
. Significa
congestionamientos que roban tiempo de vida, más accidentes que la quitan,
contaminación y ruido que reducen la salud, y generación de desigualdad de
largo plazo entre la población.
Por
el contrario, en la Ciudad de México, tanto el gobierno del Distrito Federal
como el del Estado de México, se ha aposado fuertemente a las autopistas
urbanas, una solución radicada en el uso del automóvil particular y siendo el
principal ejecutor de las mismas OHL.
He
aquí la gran diferencia. El negocio de OHL es la construcción de autopistas
urbanas de cuota, cuyo fin último no es la reducción de la congestión vehicular.
¿Qué tipo de empresa privada que busca ganancias de largo plazo invertiría si
su demanda se redujera? OHL ha invertido porqué espera que el tráfico aumente y
así el uso de sus infraestructuras. Espera que aumente debido a que la misma
oferta de estas genera su propia demanda (tráfico inducido) y que los
gobiernos de la Ciudad de México no hacen nada para evitarlo, a
pesar de la evidencia de ello
.
La
construcción por parte de OHL de circuito exterior mexiquense, circuito
bicentenario, segundo piso norte de periférico, la supervía poniente (y tal vez
el segundo piso de Insurgentes Norte) son una señal inequívoca de lo anterior;
de que han observado el alarmante
crecimiento del parque vehicular de la Ciudad de México y su área metropolitana

y en consecuencia del tráfico. Esto sin que les importe en lo más mínimo
deterioro de la calidad de vida en la misma Ciudad de México.
Todas
estas infraestructuras se han realizado bajo la idea de modernidad y
sustentabilidad, siendo sus principales cómplices los gobiernos en Peña Nieto,
Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y Eruviel Ávila. Si de modernidad se trata
llegaron más de 80 años tarde, cuando fueron construidas las primeras
autopistas urbanas en EUA, y ahora se
derriban en muchas ciudades de éste país
para ser remplazadas por espacio
público. De sustentabilidad ni hablar, pues además de talar miles de árboles, no
reducen el uso del automóvil particular. Incluso, se han querido vestir de
dicha sustentabilidad promoviendo que se construiría transporte público para
desincentivar el uso del auto (Mexibús
en Viaducto Bicentenario
y Peribús
en segundo piso de periférico
). Pero volvemos a lo mismo ¿Qué empresa
pagaría para generar su propia competencia? 
La respuesta es ninguna. El negocio de OHL es la congestión vehicular; las autopistas urbanas son una
falacia
.
Con
las obras de OHL asistimos a la corrupción última de la Ciudad de México, más
allá de corromper a las autoridades, corrompen la calidad de vida de largo
plazo de la urbe. El que sus autopistas urbanas de OHL se liguen a corrupción
no es sorprendente; son obras que no responden al bien común. Son obras que
apuestan por el fracaso mismo de la ciudad para el beneficio exclusivo de unos
cuantos y de OHL, por su puesto.
Publicado originalmente en La Brújula de Nexos.

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