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En defensa del pensamiento postkeynesiano

La economía, en su gran
diversidad de corrientes de pensamiento, se puede simplificar en dos grandes
grupos: los ortodoxos, que defienden el libre mercado y los beneficios de su
autorregulación, y los heterodoxos, que defienden el papel del Estado como
agente de desarrollo. El pensamiento económico ortodoxo se suele asociar con
posiciones políticas de derecha, mientras que las escuelas heterodoxas se
asocian con la
izquierda
, desde quienes abogan abiertamente por remplazar al capitalismo
por otro tipo de sistema y orden social –los marxistas, por ejemplo–
hasta quienes plantean salvar al capitalismo de sí mismo –como John Maynard
Keynes.
Justo hoy, cuando el pensamiento
económico ortodoxo se plantea cómo el
único camino posible
para el desarrollo (incluso después de sus consecuencias
sociales funestas
en todo el mundo), es absolutamente necesario recuperar y
repensar algunos de los postulados del pensamiento heterodoxo, en especial a la
escuela postkeynesiana como una posible vía alterna de políticas públicas.[i]
Con influencias marxistas, el postkeynesianismo propone una relectura y una
expansión de la teoría keynesiana, que profundiza en temas y cuestiones que el
economista inglés no estudió o no desarrolló completamente.[ii]
El postkeynesianismo también, a diferencia de otras escuelas que igualmente
dicen rescatar la obra de Keynes (el neokeynesianismo o la nueva
economía keynesiana
, por ejemplo), no suele incorporar categorías o teorías
del pensamiento ortodoxo.[iii]
Por el contrario: sus promotores tienen una abierta guerra contra las sugerencias
de política económica y teoría ortodoxas. Principalmente argumentan que, al
carecer de sustentos realistas, estas posturas llevan siempre a prescripciones
de política pública que benefician
a unos pocos
. Esto, argumentan, es lo que mantiene a la economía
capitalista en una inestabilidad constante, proclive a crisis económicas y
desigualdades, que colocan al
mismo capitalismo
en una tensión constante que puede llevarlo a su fin. 
En este sentido, la escuela
postkeynesiana (y el pensamiento keynesiano en general[iv])
tiene seis principios[v]
basados en lo que considera una teoría realista, tanto para analizar la
economía como para el desarrollo de políticas públicas:

  1. La producción y el empleo son
    determinados en el mercado de bienes, no en el de trabajo. Esto es, los niveles
    de empleo y de salario no se determinan por un supuesto equilibrio entre la demanda
    y la oferta de empleo: se determinan, más bien, por el nivel de la producción de
    la economía y la negociación salarial (entre los empresarios y los
    trabajadores).
  2. Contrario a lo que pregonan las
    políticas de flexibilización laboral, que sugieren que entre más barato sea la
    contratación de mano de obra las empresas emplearan más gente y esto disminuirá
    el empleo, existe el desempleo involuntario, lo que implica que,
    independientemente del nivel de salario, siempre existirá desempleo.
  3. Un incremento del ahorro no
    genera un incremento equivalente de la inversión. Incluso la causalidad es la
    inversa: es el nivel de inversión el que determina el ahorro total de la
    economía. En otras palabras, la falta de ahorro se debe a una falta de
    inversión de las empresas, no a que los consumidores no tengan una “cultura del
    ahorro”.
  4. Una economía monetaria es
    diferente de una de trueque. Razón por la cual la cantidad de dinero no es
    neutral en la economía: ésta afecta más allá del nivel de inflación, alterando
    los niveles de inversión y producción.
  5. La teoría cuantitativa del dinero
    se cumple solo en situaciones de pleno empleo y con una velocidad de
    circulación constante. En otras palabras, controlar la oferta monetaria para reducir
    la inflación es un caso especial, que solo sucede bajo situaciones muy remotas.
  6. El capitalismo está dirigido por
    el “espíritu animal” que determina las decisiones de invertir de los
    empresarios. Esto implica que muchas decisiones son tomadas irracionalmente. En
    este sentido, el caso del mercado financiero es importante, pues estos pueden
    llegar a ser dominados por especuladores que pueden provocar –como en el 2008–
    consecuencias desastrosas para la economía. No existen, entonces, “los mercados
    financieros eficientes”, sus valoraciones no reflejan toda la información
    disponible en el mercado.

 Que estos principios no hayan
sido popularizados para analizar el capitalismo no ha sido por falta rigor
teórico. De hecho, al igual que el marxismo en algunos momentos, la escuela
postkeynesiana ha sido excluida sistemáticamente de la enseñanza de muchas
universidades importantes en los países desarrollados, así como de otros
espacios (revistas, congresos, etcétera) y del financiamiento académico, como
explica King en Historia de la economía
postkeynesiana desde 1936
. [vi]
Por ejemplo, en su batalla contra
las recetas monetarias (que abogaban por controlar la inflación mediante la
oferta monetaria) los postkeynesianos perdieron la guerra con el surgimiento de
los bancos centrales independientes. Ya que con ello se bloqueó la coordinación
entre la política monetaria (supeditada al mandato de controlar la inflación) y
la política fiscal para la búsqueda de desarrollo y estabilidad económica. La
crisis financiera de 2007 demostró de forma práctica que la política monetaria
por sí misma era incapaz de conducir a la recuperación económica; no importa qué
tanto disminuyeran las tasas de interés, los niveles de inversión no se
recuperan automáticamente, por lo que se necesita elevar los niveles del gasto
público (a esta situación Keynes la llamó “trampa de la liquidez”).
Aún más, la crisis financiera le
dio nuevos bríos a uno de los planteamientos keynesianos. Porque el sistema
financiero es inestable debido a la especulación y conduce a crisis cíclicas,
debe ser intervenido por el gobierno continuamente, proponía Hyman P. Minsky en su “hipótesis de la inestabilidad financiera”[vii].
Minsky es el economista postkeynesiano más estudiado actualmente, pues su
hipótesis explica finamente cómo el mercado financiero pasa de tener “empresas
cubiertas financieramente” (es decir, empresas en las que pueden pagar todos
sus deudas) a empresas con esquemas ponzi
(empresas que no pueden cubrir el pago de capital ni de intereses de su deuda),
las cuales son extremadamente frágiles y proclives a generar una crisis
financiera. Esta teoría, por ejemplo, ayuda a explicar contundentemente cómo
sucedió la crisis financiera del 2008 en Estados Unidos debido a los créditos
hipotecarios y sus derivados financieros (inflados e imposibles de pagar), que acabaron
generando un “momento Minsky” (una
crisis financiera).[viii]
Por lo anterior, el pensamiento de Minsky, además, ha sido recuperado y
popularizado por diversos economistas convencionales, como Paul Krugman[ix]
(uno de los economistas más leídos en la actualidad).
Las izquierdas tienen mucho que
aprender de 80 años de pensamiento económico postkeynesiano (si se toma como su
inicio 1936, con la publicación de Teoría
general de la ocupación, el interés y el dinero
de Keynes), de sus críticas
y victorias ante la teoría económica ortodoxa, de las redes internacionales que
construyeron y los espacios de conversación que crearon (por ejemplo, el Journal of Post Keynesian Economics).
Del mismo modo, es claro que las
izquierdas requieren aprender de las derrotas que sufrieron los postkeynesianos
y que han llevado a su marginación: de sus diferencias internas que los
fragmentaron y debilitaron; de su encierro en pocos temas de la economía
(principalmente en temas financieros); de los caballos de Troya que fueron los neokeynesianos[x]
o los “keynesianos bastardos” (como Joan Robinson diría); de la perdida de
lugares en instituciones educativas y el gobierno y de las oportunidades desperdiciadas
para transformar el paradigma dominante cuando la realidad económica los ha vencido.[xi]
 
Por igual, los postkeynesianos a
nivel internacional tendrán a futuro que adaptarse rápidamente a las nuevas
circunstancias y salir de su círculo construyendo puentes con otras
disciplinas, como la ciencia política, la sociología o la psicología (algo que
muchos economistas ortodoxos ya han hecho), y campos de estudio (como la
sostenibilidad[xii])
para enriquecer su pensamiento.
Por ejemplo, un intercambio con
la socióloga Saskia Sassen, en su reciente libro Expulsiones,[xiii]
hubiera apuntalado su análisis del sistema financiero y su verdadera naturaleza,[xiv]
sobre cómo la especulación financiera es parte inherente de éste y es la causa
de su inestabilidad y sus eventuales crisis, crisis que han sido acentuadas por
las políticas neoliberales actuales de desregulación. Los postkeynesianos
tendrían así más (y mejores) argumentos a favor del control de la especulación
financiera, teniendo en cuenta al fenómeno masivo de expulsión de la población
(del sistema económico formal) y de la desposesión espacial de las personas (vivienda,
suelo, etc.) que genera un sistema financiero desregulado.  
Por otro lado, a nivel nacional,
el postkeynesianismo –concentrado principalmente en la UNAM– requiere también
salir, divulgar y dialogar con otras disciplinas, con la sociedad, con los
medios, con las izquierdas nacionales y sus diversas agendas. Hay temas de
enorme relevancia nacional, estudiados por postkeynesianos mexicanos, que
merecen ser discutidos fuertemente y no aceptados ciegamente. Por ejemplo, las
políticas de flexibilización laboral, muchas incluidas en la reforma
laboral del 2012
, que se basan en el principio ortodoxo de que el nivel de
salarios entre más bajo sea, más incrementará el empleo y la “productividad”,
cuando eso es falso debido que en el capitalismo siempre existirá, según el
postkeynesianismo, desempleo involuntario. 
Hay que superar el paradigma de
la ortodoxia económica y evitar que el pensamiento postkeynesiano termine
siendo de nicho. La alternativa es permitir que la ideología del libre mercado
continúe aplastando a las mayorías, mientras unos pocos se benefician y las desigualdades
llegan a niveles extremos o que las crisis financieras continúen siendo
recurrentes y los “rescates” financieros sistemáticos. Si la ortodoxia ha
fracasado, necesitamos explorar otras alternativas.

[i] Entre
sus exponentes más destacados tenemos a Joan Robinson (alumna del mismo
Keynes), Michal Kalecki, Piero Sraffa, Sidney Weintraub, Hyman Minsky, Paul
Davidson, Nicholas Kaldor, Richard Kahn, entre muchos otros con presencia en Reino
Unido, EUA, Australia, Canadá, Francia e Italia, principalmente. Además, dentro
del postkeynesianismo existen subescuelas. Una clasificación y relación de los
autores más importantes con los diferentes temas se puede consultar en: Lavoie,
M., Post-Keynesian Economics. New
Foundations
(2014), Edward Elgar Publishing Limited, 680 pags.
[ii]
Para una interpretación histórica de esta escuela véase: King, P.E, A History of Postkeynesian economics Since
1936
(2003), Edward Elgar Publishing Limited, 316 pags.
[iii]
Aunque en sus inicios lo hicieron.
[iv] Thirlwall, A.P. (1993), “The
Renaissance of Keynesian Economics”, Banca
Nazionale del Lavoro Quarterly Review 186
, septiembre, pp.327-337. http://link.springer.com/chapter/10.1057%2F9781137409485_5
[v] Estos
tienen sus matices dependiendo del autor e incorporaran los temas del tiempo
histórico, la inexistencia del equilibrio económico, la presencia de
oligopolios (no libre competencia), las clases sociales, la incertidumbre, la
endogeneidad monetaria (la cantidad de dinero no la determina el banco
central), la rigidez de precios, el capitalismo como una economía
dinero-crédito, las instituciones importan, entre otros temas.
[vi] King, op. cit.
[vii] Minsky, H. P., (1992), The Finacial Inestability Hipotesis,
Working paper No. 74, The Jerome Levy Economics Institute of Bard College. http://www.levyinstitute.org/pubs/wp74.pdf
[viii] Whalen, C.J., ( 2007), “The US
Credit Crunch of 2007: A Minsky Moment”, Public Policy Brief No. 92, The Levy
Economics Institute of Bard College. http://www.levyinstitute.org/pubs/ppb_92.pdf
[ix] “Did Hyman Minsky find the secret
behind financial crashes?”, BBC News, 24 march 2104, http://www.bbc.com/news/magazine-26680993
[x] Paul
Davidson sostiene que el autonombramiento de Samuelson como keynesiano, y la
popularización del modelo ISLM como interpretación de Keynes, fue un factor
clave para la adopción de las ideas revolucionarias de Keynes por las
corrientes principales de la economía. Davidson, P., (2015), “What was the primary factor encouraging
mainstream economists to marginalize post Keynesian theory?”, Journal of Post Keynesian Economics, Volume
37, Issue 3, pages 369-383. http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01603477.2015.1000093
[xi] King , op. cit.
[xii] Berr, Eric, (2015), Sustainable
development in a post Keynesian perspective: why eco-development is relevant to
post Keynesian economics, ?”, Journal of
Post Keynesian Economics
, Volume 37, Issue 3, pages 459-480. http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01603477.2015.1000173
[xiii]
Sasse, Saskia, (2015), Expulsiones.
Brutalidad y complejidad en la economía global,
Katz Editores, Buenos
Aires.
[xiv]
Además, de que hubiera podido comprender el papel del crédito y del
multiplicador bancario, pues no se trata de que “los bancos tradicionales
venden dinero que poseen” (Sassen, 2015:136). 
Originalmente publicado en Horizontal.mx

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