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Cineteca Nacional: un estacionamiento, un centro comercial













Estacionamiento y entrada principal de la Cineteca Nacional. Autor:
Salvador Medina Ramírez.

Durante la administración de
Consuelo Sáizar, ex presidenta de Conaculta, y de Paula Astorga, ex directora
del Fideicomiso para la Cineteca Nacional, se decidió remodelar la Cineteca
Nacional con una inversión inicial de 438 millones de pesos.[i]
El primer cuestionamiento al respecto es la necesidad de esta obra.[ii]
Es probable que con lo erogado se pudiera haber construir una sucursal para
diversificar la oferta de instalaciones dedicadas a aprovechar el gran acervo
de la misma Cineteca. La centralización o concentración por sí misma no está
justificada dada las amplias zonas urbanas y ciudades sin una oferta cultural alternativa.
El segundo cuestionamiento es
respecto a los resultados de la remodelación de la Cineteca, la cual ni siquiera
fue inaugurada oficialmente; en cambio, el ex presidente Felipe Calderón hizo
un evento de “supervisión de las obras de ampliación y remodelación” al no
estar 100% finalizadas[iii].
Por lo invertido, los beneficios deberían de darse tanto a los asistentes como
al barrio en donde se localiza. Algunos podrán argumentar que en este sentido
es un éxito al aumentar la asistencia en 30% en 2014 (1,090,401 espectadores[iv])
y al brindar nuevos espacios públicos al interior de la misma; pero esto sería
una apreciación simplista. De hecho, los resultados son cuestionables desde
estos mismos aspectos y otros más.
La primer serie de aspectos
criticables son tanto los desperfectos y faltantes en la obra, así como su mismo
diseño. Por un lado, posterior a su apertura se presentaros inundaciones,
goteos y encharcamientos que  obligaron a
cerrar 2 de las nuevas salas[v];
lo cual habla muy mal del control de calidad de la obra por parte del gobierno
(algo típico en México, por desgracia). La solución requirió un cambio de los
sistemas pluviales[vi],
costos que fueron absorbidos por la empresa constructora.  No obstante, la remodelación total se estima
llegará hasta 700 millones de pesos (60% más), de acuerdo a su actual director
Alejandro Pelayo,[vii]
debido a los faltantes y otras adiciones como señalización en asientos,
taquillas, etc.  Hoy, tres años después
de iniciada la obra,  sigue sin abrirse
un “Museo del Cine y Videoteca Digital”, como parte del proyecto[viii]
y en el que se habrían invertido una parte de 55 millones de pesos[ix]
destinado a éste y al patio central. En cambio se inauguró una “Galería
Nacional” con la cual se dan por concluida la remodelación con 3 años de
retraso[x].
Por otro lado, hay dos evidentes
errores de diseño que afectan a sus asistentes, que son atribuibles tanto la
firma de arquitectos encomendada del proyecto (Rodjkin Arquitectos) como a los
funcionarios públicos encargados de la obra. El primer error, el
dimensionamiento de los nuevos baños en el nuevo edificio. Estos son a todas
luces insuficientes para la demanda máxima que genera las nuevas 4 salas de
cine para un total de 720 personas, un foro abierto para 750 personas, más las
salas 6 salas ya existente (una capacidad total de 2,495 asistentes[xi]),
a lo que hay que sumar las personas que se quedan más tiempo y en los
comercios. Es común encontrar largas filas para entrar, especialmente a los de
mujeres que obviamente requieren de más lugares de sanitarios, para atender a
la misma cantidad y a la misma velocidad que el de hombres. Este error básico
lo admitió el mismo Michel Rodjkin al mencionar que “el aforo era para 600
personas” (sic)[xii].
El segundo error de diseño, también
es uno de capacidad y es el de los pasillos/rampas de acceso a las nuevas salas.
Nunca se consideró el momento de máxima demanda (720 personas deseando entrar
en minutos previos a 4 salas de cine, más otro tanto acudiendo al balcón o
comprando en los helados), lo cual hace que los pasillos se saturen en
determinados  momentos, volviendo torpe
el acceso a las salas. Esto es una cuestión simple de ingeniería, si no todos
caminan todos a la misma velocidad, hay quien regrese, o se quede parado,
simplemente habrá filas y congestión de personas[xiii].
Situación que pasa fácilmente si hay una o dos funciones totalmente agotas. Esto
parecerá un error menor, tal vez sea una molestia, pero si se toman en cuenta
situaciones de riesgo como incendios o temblores, donde cientos de personas
desean salir por ellos, estos son cuellos de botella diseñados para generar una
tragedia (ojala nunca suceda algo así). Ya no hablemos de las dificultades para
una persona con capacidades diferentes por lo largo que éstos son.
La segunda serie de aspectos
criticables, es su integración urbana a pesar de sus nuevos espacios públicos. Al
llegar por su “entrada principal” uno se topa con un estacionamiento de 6 niveles
con 600 cajones de estacionamiento[xiv].
Una edificación que de inmediato sirve para cortar de tajo la conexión con el
espacio público, dándole preferencia al automóvil particular sobre el peatón. Si
no fuera por una pequeña casa con una miscelánea que quedó atrapada entre las
entradas de éste, sería un lugar inhóspito. Además el estacionamiento es una
gran muestra de la inequidad del gasto público, las regulaciones anacrónicas y
la falta de planeación de las autoridades locales. Se sabe bien, que la mayor
parte de los asistentes entran a pie por Mayorazgo[xv],
calle considerada como secundaría, que conecta con al metro. No obstante, en
mejorar las condiciones de accesibilidad peatonal en el entorno el gasto fue
nulo. Por el contrario, el 25% de la inversión originalmente planeada (15% del
total estimado) se dedicó a la construcción del estacionamiento. Esto es 30%
más que el costo de las salas nuevas[xvi].
Tal vez la gran razón de su construcción está en su capacidad generadora de
ingresos propios, pues hoy aporta el 12.9% de los ingresos totales de la
cineteca (incluyendo pensiones nocturnas). Sin embargo, los costos sociales
pueden ser mayores al fomentar un modo de transporte insustentable y que
perjudica a la ciudad con sus externalidades negativas. Especialmente en una
zona de la ciudad con tantos problemas de tráfico como es Cuauhtémoc,
Churubusco y Universidad.












Estacionamiento
de la Cineteca Nacional y entrada principal. Autor: Salvador Medina Ramírez.
Si bien el espacio de
estacionamiento se requiere por leyes anacrónicas[xvii],
las autoridades encargadas de la planeación urbana, tanto del DF como de la
delegación, demostraron una nula sensibilidad y falta de idea de construcción
de ciudad. Se pudieron haber reducido el número de cajones de estacionamiento
y/o eliminar como medida de compensación ante los efectos nocivos de mayor
tráfico. Los recursos ahorrados se pudieron usar para arreglar Mayorazgo, lo
cual también habría beneficiado a los vecinos. De igual modo, debido a la gran
cantidad de obras y desarrollos inmobiliarios en el pueblo de  Xoco, hay un límite de lugares de
estacionamiento y tráfico vehicular que puede soportar la zona sin
congestionarla (más de lo que ya está en horas pico). Por ello, se debió
limitar el número de cajones o eliminar todos estos y la gran mayoría de otros
desarrollos (como Mitika que contará con 9 mil cajones). Al no hacerlo, el GDF
está garantizando congestión en la zona. 
Habría que hacer un paréntesis sobre
la administración del estacionamiento, el cual básicamente subsidia su uso al
costar 25 pesos no importando las horas que se use por un día y sin requisito
alguno. Un incentivo a permanezcan todo el tiempo que se quiera y a que
personas que visitan la zona puedan utilizarlo sin siquiera entrar a ver cine. El
estacionamiento recibe en promedio a la semana 4,394 autos,[xviii]
es decir, 627 autos diarios, lo que implica es que técnicamente no hay rotación
de autos y que pocas personas llegan usando este medio de transporte. Esto se
traduce en  saturación del
estacionamiento y hace que quienes no encuentren lugar busquen en las calles
aledañas generando congestión y todo tipo de complicaciones a los vecinos.












Entrada “secundaría”
de la Cineteca Nacional. Autor: Salvador Medina Ramírez.
Ahora bien, lo más alarmante de
la remodelación de la Cineteca es cómo niega mayor vida al barrio. Pudiendo
escoger otro diseño que permitiera mayor permeabilidad con el espacio público y
generar frentes activos, se prefirió encerrar la actividad. El acceso por
Mayorazgo tiene una enorme reja, con espacios para carteles, que no se pueden
considerar permeables con el espacio público. La remodelación incluyó la
construcción de una gran cantidad de locales comerciales (que se usan por
restaurantes, cafés y librerías) al interior, que hacen que se asemeje más a un
centro comercial con cines, que aun recinto cultural abierto al barrio. Y es
justamente el centro comercial como tal, la negación de la vida pública, del
espacio público, de la vida de calle, de los negocios pequeños locales, para
encerrar a la población en un recinto dedicado únicamente al comercio de
franquicias en un espacio controlado por privados. Algo que no está nada lejos
hoy de lo que sucede hoy en la Cineteca Nacional; aún con sus eventos gratuitos
al interior.
Pareciera que tanto Paola
Astorga, Consuelo Sáizar, Michel Rodjkin, así como el GDF, consideraron un
centro cultural más como un centro comercial y no como uno de difusión e
integración de la población; al auto como un bien necesario para ver cine; a la
seguridad y comodidad de sus asistentes como algo secundario, y al barrio y la
ciudad como algo al margen.

Publicado originalmente en el blog La Brújula, de Nexos.

[i]
Cantidad antes de Impuesto al Valor Agregado. Fuente: Solicitud de información
0431000001015
[ii]
Gatopardo, “La
nueva ciudad del cine
”.
[vi]
Fuente: Solicitud de información 0431000001015 RDA 1690/15
[ix]
Fuente: Solicitud de información 0431000001015
[xiii]
En ingeniería se estima que un metro de espacio permite circular a 75 por
minuto a un nivel de “servicio E”, esto operando a su máxima capacidad y con
congestión; mientras que escaleras de un metro de ancho en nivel de “servicio
E” pueden circular 49 personas. Los pasillos de ascenso a las nueva salas
tienen un tamaño aproximado de 1.5 metros y 
con pendiente, la cual le quita capacidad. Esto permite suponer que
estarán cerca de permitir circular entre 150 a 200 personas por minuto a máxima
capacidad. Si más de 200 personas desearan subir al mismo tiempo, no lo
lograrían y habría congestión peatonal.
[xv]
La ocupación promedio de autos en el DF es de 1.2 pasajeros. Esto nos da un
estimado de 720 personas llegando en auto, que representarían el 29% de los
asistentes totales. Esto suponiendo que todos los que utilizan el
estacionamiento van al cine.
[xvi]
El estacionamiento tuvo un costo de $107,687,654.25, su fachada $887,103.43,  mientras que las salas nuevas costaron
$83,127,141.98 (montos antes del Impuesto de Valor Agregado). Solicitud de
información 0431000001015 RDA 1690/15
[xviii]
Fuente: Solicitud de información 0431000001015

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