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Reseña: Historia mínima del comunismo y anticomunismo en el debate mexicano.

La revolución rusa de octubre de 1917 marcaría el inicio del ascenso del comunismo en el mundo, que alcanzó su máxima expansión en la época posterior a la segunda guerra mundial, un momento que Allan Badiou (El Siglo, Manantial, 2006) definió como “el siglo soviético”. El comunismo se volvió el centro debates y acciones políticas en todo el mundo, no sólo para el impulso de su ideario, también para detener el avance rojo. La reacción fue el anticomunismo, impulsado principalmente por EUA durante la llamada “guerra fría”. Esta confrontación definió el siglo XX y sus repercusiones se sienten hasta el día de hoy.

Dentro de México, esta confrontación también generó amplias disputas entre los comunistas, así como reacciones particulares de diversos movimientos anticomunistas. Estas disputas es lo que Carlos Illiades y Daniel Kent recuperan y resumen de gran manera en este pequeño libro Historia mínima del comunismo y anticomunismo en el debate mexicano (El Colegio de México, 2022).  Como señalan los mismos autores, el objeto del libro es “recuperar la confrontación de las perspectivas ideológicas en distintos foros […] en el entendido [de] que el comunismo y el anticomunismo son fenómenos globales […] que interactúan y se retroalimentan en los espacios nacionales, incluso locales.” (p. 19).

Para este ejercicio de memoria histórica e intelectual, rescatan las discusiones que sucedían en diversos espacios públicos como libros, revistas, foros, medios de comunicación, relacionándolas con la discusión y hechos de otras latitudes, como el ascenso de Stalin en la URSS y el asilo de Trotsky en México; la revolución cubana y el antiimperialismo; el anticomunismo basado en la idea de la libertad promovido en la posguerra por EUA, o las discusiones de la escuela austriaca que daría nacimiento al neoliberalismo, entre otras cuestiones. Y si bien algunos de las historias y argumentos de las discusiones comunistas han sido ya expuestos con más detalle en otras obras de Carlos Illiades, como en El marxismo en México. Una historia intelectual (Taurus, 2018) y en El futuro es nuestro. Historia de la izquierda en México (Océano, 2017), el gran acierto es incluir el contraste de las reacciones anticomunistas en México, las cuales son desarrolladas por Daniel Kent.

A lo largo de ocho capítulos, se cuenta la historia de cómo a partir de la revolución rusa el comunismo tuvo un fuerte impulso en México, por momentos perseguido, pero también una parte del mismo acompañó al nuevo régimen post-revolucionario, en especial durante el cardenismo. Crearían una poderosa pléyade de publicaciones, discursos y expresiones artísticas de donde nacerían diferentes discusiones y vertientes igualmente influenciadas por otras latitudes. Por ejemplo, las discusiones relacionadas con la transición del feudalismo al socialismo en el mundo anglosajón (con Maurice Dobb y Paul Sweezy) que alimento la teoría de la dependencia (con discusiones de André Gunder Frank, Ruy Mauro Marini, Enrique Semo, Enrnesto Laclau, Roger Bartra, Jorge Castañeda y Enrique Hett), que desafiaría la ortodoxia estalinista del desarrollo económico lineal y de una revolución por etapas (apoyado por el Partido Comunista Mexicano). Asimismo, surgirían intelectuales a la par de la nueva izquierda en Europa, que desafiarían al estatus impuesto por el lombardismo y la ortodoxia estalinista, como el caso de José Revueltas.

La caída del bloque soviético en los años noventa del siglo XX, junto con la desaparición y transformación de los partidos comunistas en México, o su migración a otros movimientos políticos, harían que se eliminaran los objetivos comunistas de la vida política partidaria en el país. No por ello desaparecería el comunismo en México, y si bien sus discusiones pasarían a espacios marginales, los estudios se liberarían de las pesadas camisa de la ortodoxia estalinista, lo cual le ha permitido tener un nuevo desarrollo.

De la mano de esta historia, se encuentra el anticomunismo, una visión política reaccionaria, la cual describen los autores como una “ideología muy nebulosa”, una amalgama de prejuicios, que es muy variopinta: desde grupos religiosos hasta elites empresariales, pasando por liberales e ideólogos del mercado libre. Muchas veces este movimiento anticomunista en la posguerra estuvo apoyado desde EUA, como con el impulso de un cosmopolitanismo cultural (en contraposición al internacionalismo comunista), mediante el Congreso por la Libertad de la Cultura (iniciado en Berlín en 1950) que financiaba publicaciones, exhibiciones y eventos con una agenda anticomunista. Una parte relevante del movimiento anticomunista es la transición que algunos intelectuales del lado comunista hicieron para a ser parte del régimen capitalista neoliberal de México, como los casos de Jorge G. Castañeda y de Roger Bartra. Del mismo modo, el libro muestra cómo diversos intelectuales liberales que surgen con un componente anticomunista en los ochenta y noventa del siglo pasado, fueron los que apoyaron el giro neoliberal y actualmente han migrado al antipopulimso, como el caso de Enrique Krauze (Letras Libres) o Aguilar Camín (Nexos).

Un papel importante en la historia del comunismo y anticomunismo en México son los exiliados políticos, tanto del régimen estalinista y como de las dictaduras militares de Sudamérica, con sus fuertes ligas internacionales y que terminaron nutriendo a universidades públicas y publicaciones en las discusiones en México. Vale la pena resaltar el caso de León Trotsky que como pensador animó toda una corriente comunista en el mundo, y quién fue objeto de ataque por la línea estalinista adoptada por el Partido Comunista Mexicano y Lombardo Toledano, que participarían en su asesinato. En contraste, la crítica de Víctor Serge al régimen soviético sería retomada por los sectores anticomunistas en México.

La parte final, una de las más valiosas, los autores realizan una contextualización contemporánea de la izquierda existente y del anticomunismo actual; el primero representado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su administración, el segundo por el movimiento del Frente Nacional Anti- AMLO (FRENAAA) y el liberalismo. Resaltan que la Cuarta Transformación agrupa a diversos tipos de políticos, muchos de izquierda incluyendo algunos de origen comunista, pero esta alianza ya no recupera los discursos del comunismo: no tiene sus objetivos anticapitalistas ni su visión de emancipación del ser humano.

Mientras FRENAAA recurre al discurso del anticomunismo mezclando elementos religiosos, libertarios y nacionalistas para combatir un fantasma que ya no está recorriendo el mundo, pero que permite apuntalar su identidad reaccionaria. Para este grupo, el populismo, la dictadura y el comunismo es lo mismo, por lo cual AMLO se convierte en su principal enemigo. Uno que atenta contra la familia, la libertad y México, pasando por alto totalmente el mismo discurso de AMLO respecto a estos temas. Al mismo tiempo que el liberalismo, ha adoptado una posición similar, para ellos el populismo es el nuevo comunismo, por lo cual recuperan muchos discursos utilizados como esgrimir el argumento de que se trata del comienzo de un régimen totalitario.

Una crítica final a este libro es que hay dos ausencias importantes, que no invalidan lo valioso de este material. Por un lado, un encuadre histórico de las guerrillas comunistas en México. Si bien no fueron altamente relevantes como parte de la discusión pública del comunismo, sí que lo fueron para agrupar y formar el discurso anticomunista. Por otro lado, la ausencia de mujeres en la historia contada, en especial del lado comunista. Como señala Verónica Oikión reseñando el libro de Mujeres comunista en México en los años treinta de Nature Olivé (Ediciones Quinto Sol, 2014 ), “la historiografía tradicional comunista ha silenciado a las mujeres militantes, debido a que los relatos fueron construidos históricamente por varones, con referencias a lo público como inherente a los hombres, a lo masculino, y en donde no hay espacio para que ellas intervengan y expliquen su actuación. Se les ha suprimido, sin ser reconocidas como actoras de la historia”. Y esto es un rasgo que comparten con el anticomunismo, situación que ya lo ha denunciado el movimiento feminista: la historia de la mujer en la humanidad ha sido borrada – a pesar de ser parte de ella.

Illiades, Carlos & Kent C. Daniel. (2002). Historia mínima del comunismo y anticomunismo en el debate mexicano. México: El Colegio de México.

Publicado originalmente en Revista Común.

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